Blafjall, Iceland, 2003 by Manel Armengol

Descansaba majestuosa sobre la meseta, intermediaba entre el reino terrestre y el celeste. Un hilo invisible pasaba por el centro del cráter y comunicaba el centro de la tierra con la cima del cielo. Lo percibí en mi imaginario visual.

Esperé media hora, tal vez más, en la soledad desapacible de arenales volcánicos que el viento levantaba y arrojaba implacablemente contra la piedra, puliéndola.

Las nubes se densificaban hacia un gris oscuro en torno de Blafjall, como queriendo envolverlo en lo invisible. La espera esperanzada culminó en unos breves segundos: un rayo de luz se filtró entre las densidades gaseosas, entonces tuve la certeza de que era el instante adecuado para obtener la imagen.

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Estimad @ amig @,

Mi deseo con éste blog es poder compartir con todos mis imágenes. Me agradaría mucho recibir tu comentario sobre alguna fotografía que te sugiera , transmita o recuerde algo, un sentimiento, un pensamiento, o la cita de un poema o párrafo literario, palabras que quieras acompañar a "ésa" imagen. Un abrazo. Manel.

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Crónica de Islandia
(c) 2004 by Victoria Cirlot, texto-presentación de la exposición en Galería 3 Punts de Barcelona

"Como el libro de la naturaleza se abre esta colección fotográfica de Islandia, para adentrarnos en la belleza y en el enigma de su realidad. Cada imagen dibuja una figura: el ojo del volcán, el círculo del cráter, las esferas burbujeantes de las aguas, los meandros de los ríos como carreteras. Y todo crea una constelación de volcanes, y de lagos, de orillas y de horizontes lejanísimos bajo cielos intensos de múltiples gradaciones de lo gris. Nubes preñadas de agua. Se alternan los distintos estados del agua. Las cascadas ceden paso a las afiladas piedras de agua congelada que se extienden como desiertos blancos junto a la negrura profunda de la tierra. Y aguas como llamas, llamas como agua.
En algunas imágenes una densa quietud parece devolvernos el silencio perdido, como en las pinturas del romántico Caspar David Friedrich, quien, mientras sus coetáneos se sentían fascinados por el viaje a Italia, sólo ansiaba el viaje al Norte, a una Islandia que sólo pudo imaginar. En esta Crónica de Islandia, en la que el mundo semeja haber desaparecido dejando sólo algún que otro rastro o resto (un coche viejo, un tejado, una fantasmática figura humana), se ha operado el milagroso encuentro entre el paisaje islandés y la mirada de Manel Armengol que con anterioridad a este verano de 2003 ya había visto el paisaje de cráteres y aguas sulfurosas (como atestiguan pinturas que no han sido nunca expuestas). Es la proyección de esa mirada interior sobre las tierras y las aguas de Islandia la que ha dado como resultado esta colección insólita.
Las imágenes están iluminadas por una luz que no pertenece ni al día ni tampoco ha sido vencida por las oscuridad de la noche. Parece la luz de un país de sueño, pero es la luz del Norte, polo en el que convergen la geografía física y la simbólica, lugar de la noche iluminada."


Midvatn

(c) Manel Armengol, 2003

1 comentario:

Anónimo dijo...

“A march of five days brought us to a lake,
A sweet-water sea ringed all about with mountains.
I named it for Her Majesty, My Lord,
Because of its grace. We rested there a fortnight
Eating the curious roots and fruits and berries
We found on the slopes, and the stranger fish from the lake,
Regaining our strength and watching the dry mountains
Turn ochre or amber, brass or bronze, depending
On any of many stupendous daylights changing
Over the waters, while the waters changed
From pink to silver and blue, from gold to black
In the morning, at noon, in the afternoon and evening.
All that beauty, My Lord, and our full bellies,
Consoled us for having found no human trace,
No gems, no precious metal, nothing at all.”

Lysander Kemp, La conquista